Creencias propias que limitan tu progreso

Creencias propias que limitan tu progresoCreencias propias que limitan tu progreso

Es casi un mecanismo de auto defensa. Para no sentirme mal, para no sufrir un doloroso auto examen, para justificar por qué soy infeliz y está fuera de mi alcance cambiar algo.

Todos tenemos creencias propias que nos delimitan rápidamente qué podemos y qué no podemos hacer en la vida. Sea en forma consciente o inconsciente, justificamos las decisiones que tomamos en base a pensamientos impuestos por “la realidad”, “los otros” o “el universo” y así nos desligamos de las consecuencias asfixiantes que esas decisiones puedan tener para nuestro desarrollo.

¿Cuánta gente inteligente continúa infeliz en un trabajo, relación o modo de vida porque “es lo que otros esperan de mi”?. Hay otras creencias más terribles todavía:

  • “Este es mi destino, no puedo hacer nada”
  • “Lo debo hacer yo, sino nadie lo hará”
  • “No puedo hacer lo que me gustaría porque no tengo tiempo/dinero”
  • “Así es la vida…”

Así señaladas, suenan a locura, a algo que yo tu dirías. Pero sé sincero.

Las creencias propias limitantes tienen el poder que cada persona le adjudica. Si lo usas para justificar tus acciones, pueden ser el mejor aliado de la holgazanería, la conformidad y la mala comodidad. Puedes tranquilamente pasar de una punta a la otra de tu vida regido por estas falsas leyes supuestamente inmodificables, acomodando tu agenda a lo que el mundo espera de ti.

Estas creencias sirven para explicarnos a nosotros mismos o a terceros por qué no tiene sentido intentar algo nuevo, por qué es imposible tal o cual cosa, por qué esforzarse sería en vano y así seguir en nuestra cómoda y triste realidad. El poder que tienen es temible. Si te las tomas en serio, pueden ser ineludibles.

Por suerte, como todos en el fondo sabemos, las leyes limitantes son falsas de punta a punta.

Ni siquiera son culpa nuestra: la mayoría de estas son impuestas por los demás en nosotros. Qué se espera de ti, cual es tu deber, cómo es la realidad, cómo funciona el mundo. Límites y más límites, “baños de realidad” que nos dieron otros y suponemos que son la verdad.

¿Puedo eliminarlos de un día para el otro? No es imposible, pero es difícil. La realidad es que este tipo de justificaciones están tan arraigadas en tu inconsciente que es muy complicado destruirlas completamente. Pero eso no significa que no las puedas combatir en forma consciente.

El mejor remedio es la lucha permanente. Cada vez que pienses que no puedes, que no debes, que esto no es para ti, que esta es la única forma posible de hacer las cosas, busca los límites infundados. Debes enfrentarlos siempre, debes desafiarlos, controlarlos, cuestionarlos.

Comienza de a poco y verás como en un corto tiempo te estarás mofando de la gente que los toma en serio. No es fácil y requiere esfuerzo, como todo cambio, pero verás los beneficios en tu vida en el corto plazo.

Otra forma de combate es cambiar tu círculo de influencia. Si son otros los que han impuesto esto en ti, cámbialos. Haz nuevos amigos, lee nuevos libros, escucha nuevas ideas, cambia de ciudad si es necesario. Identifica la fuente de tus límites y quítalos de tu vida.

Muchas veces la gente más dañina para ti son algunos de tus seres queridos. Esta situación es compleja porque no los puedes quitar de un plumazo, pero no debes dejar que te aten a un modo de actuar. No hagas cosas sólo para conformarlos, no te preguntes qué esperan de ti, no hagas lo imposible por no molestarlos. Si te asusta que puedas tener discusiones o peleas, ten en cuenta que una decisión que no les guste a otros pero que sea lo mejor para ti traerá más armonía a tu vida, te hará más feliz. Si tus íntimos te quieren de verdad, estarán también felices de tu progreso, aunque se tomen un tiempo para expresarlo.

Gracias a Francisco Carrio por su  colaboración en la creación  de este articulo se agregaron  algunos datos para la optimización. Bernabé Arias de Únete al  éxito

Creencias propias que limitan tu progreso